Maristas Murcia en Italia

Siete días de cultura, convivencia y espíritu de grupo

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Del 16 al 22 de diciembre, un grupo de 164 alumnos y 9 profesores de nuestro colegio Maristas Murcia emprendimos un viaje que ha sido mucho más que una simple visita turística. Ha sido una travesía de convivencia, aprendizaje y descubrimiento por las tierras italianas, enmarcada en el ambiente mágico de sus calles iluminadas por la Navidad.

Nuestro viaje comenzó en la «Ciudad Eterna», Roma, donde dedicamos tres días a perdernos por sus plazas y monumentos, sintiendo el peso de la historia en cada rincón. Tras la intensidad romana, pusimos rumbo a Pisa para admirar su famosa torre inclinada y, posteriormente, a la cuna del Renacimiento, Florencia. Finalmente, el broche de oro lo puso la romántica Venecia. Aunque un tercio del grupo tuvo que adaptar su regreso y disfrutó de una breve pero intensa parada en Padua debido a los ajustes de los vuelos, el espíritu de grupo permaneció intacto.

El clima nos puso a prueba los primeros días con una lluvia persistente, pero el ánimo de los alumnos no decayó. A partir del tercer día, el tiempo nos dio un respiro y pudimos disfrutar de jornadas más despejadas. Especialmente memorable fue el último día en Venecia, donde un sol radiante y una temperatura ideal nos permitieron despedirnos de Italia con la mejor de nuestras sonrisas. Eso sí, al caer el sol, el frío nos recordaba que estábamos en pleno diciembre, dándole un aire aún más acogedor a las ciudades iluminadas.

Mover a un grupo de 173 personas requiere una logística impecable. Gracias a la división por grupos y al compromiso de los líderes de grupo, la comunicación fue fluida y eficaz, permitiendo que momentos tradicionalmente pesados, como los registros en hoteles o el acceso a monumentos, se resolvieran con agilidad.

Este viaje ha sido una oportunidad de oro para que nuestros alumnos vivan de primera mano lo que durante años han estudiado en los libros. Han descubierto el «caos ordenado» de la vida italiana, su peculiar forma de conducir y su cultura vibrante. Pero, sobre todo, han destacado por su educación, respeto y saber estar, dejando el nombre de nuestro colegio en muy buen lugar.

No podemos cerrar esta crónica sin agradecer la labor del equipo de profesores. Su profesionalidad, cercanía y paciencia infinita han sido el motor que ha hecho que todo funcione. Han sabido combinar la seriedad necesaria en los desplazamientos y normas de convivencia con el cariño y la atención que cada alumno necesitaba en cada momento.

Mención especial merece José Mayor Llorens, nuestro médico acompañante. Su presencia ha sido un bálsamo de tranquilidad para todos. Con una profesionalidad y una humanidad admirables, ha atendido desde pequeños

resfriados hasta dolores de estómago, siempre con una palabra amable y una rapidez que agradecemos de corazón.

Regresamos a Murcia cansados pero felices. Nos traemos en la maleta mucho más que fotos: nos traemos lazos de amistad fortalecidos, el conocimiento personal que nace de la convivencia y el sentimiento de haber compartido una experiencia que, sin duda, marcará su paso por el Bachillerato.

¡Gracias a todos por hacer de este viaje una aventura inolvidable!

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